“Poverty Cure”: las claves de la riqueza para acabar con la pobreza

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El pasado 3 de octubre el Centro Diego de Covarrubias presentó en la Fundación Rafael del Pino de Madrid un nuevo proyecto del Acton Institute titulado Poverty Cure. En el acto participaron Vicente Boceta, director del Centro Diego de Covarrubias, Mario Silar, investigador de la Universidad de Navarra, y Vicente Enciso, gerente y profesor de la UCAV.

A lo largo de este nuevo programa de Conversaciones en libertad, Vicente Boceta y Luis Alberto Iglesias repasan las «Nueve claves para curar la pobreza en el mundo» que resumen los principios económicos y morales en que se basa esta nueva iniciativa.

Educación para la libertad es un proyecto que nace por creer que el conocimiento es la vacuna contra la ignorancia que vuelve a las sociedades presas fáciles de demagogos, totalitarismos e ideas incorrectas.

Espero que disfrutes esta Conversación en libertad.

Un cordial saludo,

Luis Alberto Iglesias

Nota 1: En un momento de la grabación Vicente Boceta menciona el libro Raíces cristianas de la economía de libre mercado, de Alejandro Chafuén. Para saber más sobre él, puedes leer también la siguiente reseña a cargo de Juan Ramón Rallo y escuchar esta entrevista de radio con Chafuén acerca de su libro.

Nota 2: Pulsa el enlace para saber más acerca del libro La envidia igualitaria, de Gonzalo Fernández de la Mora.

Nota 3: Pulsa los siguientes enlaces para leer las entradas que Wikipedia dedica a Norman E. Borlaug y a Paul R. Ehrlich (esta última en inglés).

Nota 4: Puedes escuchar también a Vicente Boceta en Pensiones de jubilación y sistemas de reparto: ¿un fraude al ciudadano?

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Acerca de Luis Alberto Iglesias
Profesor, formador, traductor e intérprete. Liberal. Director comercial en www.elartedepresentar.com El conocimiento es la vacuna contra la ignorancia que vuelve a las sociedades presas fáciles de demagogos, totalitarismos e ideas incorrectas.

6 Responses to “Poverty Cure”: las claves de la riqueza para acabar con la pobreza

  1. Javier Garrido says:

    Hola
    Creo que puede ser de interés con este asunto la siguiente conferencia:
    Amparo Medina Desenmascarando a la ONU en YouTube

    Saludos

  2. Flames says:

    Yo seguiré durante un tiempo dando la lata con LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO. De una entrevista a su autor:

    “La conquista de la Libertad es la gran asignatura pendiente del ser humano”. ____Antonio Escohotado___

  3. Juan says:

    Hola Luis Alberto:

    El liberalismo siempre me ha encantado por su coherencia argumental, pero oyendo esta entrevista he creído ver un punto de contradicción. Seguramente es cuestión de matizar las cosas un poco más. Me explico:

    Normalmente la gente está a favor de impedir la entrada de mercancías de países más productivos porque al ser más baratas destruyen nuestra industria local. Los liberales argumentan que para proteger a empresarios locales ineficientes no es justo que lo paguen los consumidores. Además argumentan que es bueno porque así nuestros empresarios, o bien “se ponen las pilas”, o bien pueden dedicarse a producir otras cosas que demande la sociedad. Estoy de acuerdo. Pero en cambio los mismos liberales suelen decir lo que dijo en esta charla Vicente Boceta: que la ayuda al desarrollo del tercer mundo destruye su industria y por tanto les perjudica. Entonces: ¿Cómo es que es bueno para nosotros la entrada de productos baratos, y más aún gratis, pero malo para los países del tercer mundo?

    Quizá sería bueno que algún liberal (como Rallo u otro “crack” similar) escribiera un artículo explicando esto.

    Un saludo.

  4. Hola, Juan. Creo que la noción de comercio internacional basado en ventajas competitivas relativas puede aclarar tu duda. La entrada de productos más baratos en países subdesarrollados beneficiaría a los consumidores, claro. Ahora bien, en el caso comentado durante la entrevista, cuando esos productos proceden de países desarrollados con sectores agrícolas mantenidos “con respiración asistida” a través de fuertes subvenciones (me estoy refiriendo a la PAC, evidentemente), estos productos pueden competir en los mercados receptores precisamente gracias a esos subsidios y a el respaldo de sus Estados, que mantienen con un coste elevadísimo -y por razones políticas antes que de eficiencia económica- sectores donde ya no poseen una ventaja relativa. La industria agrícola del país receptor, que tiene en ella una ventaja relativa, a menudo no puede sobrevivir a semejante competencia, que termina ahogando nacientes iniciativas empresariales y la posibilidad de desarrollo.

  5. Juan says:

    Dejando aparte la injusticia, o no, de que nuestros agricultores compitan con ventaja con los africanos, creo que no aporta nada al razonamiento económico que los productos importados por un país sean más baratos que los producidos en él por tema de eficiencia productiva que por subvención de los países de origen. Ejemplo: Si yo produzco automóviles y mis clientes los pueden comprar un 50% más baratos importándolos de Japón ¿qué más me da a mi que sean más baratos porque los empresarios japoneses sean más eficientes, que porque el gobierno de Japón los subvencione? En los dos casos tengo el mismo problema.

    Juan Ramón Rallo ha argumentado muchas veces que la libre importación de productos no sería un problema ni aunque el país extranjero los regalara (por eso tengo pendiente planteárselo a él)

    También sabes (mejor que yo) que Bastiat hizo una sátira titulada “Petición de los fabricantes de velas”, en la que se acusaba al Sol por competencia desleal ( http://www.liberalismo.org/articulo/58/41/peticion/fabricantes/velas/ ).

    Mi opinión es que la importación de productos extranjeros baratos son una bendición, pero sólo hasta cierto punto o en determinadas circunstancias. ¿Cuál es ese punto o esas circunstancias? Yo tengo mi teoría que no viene a cuento exponer ahora. Mientras tanto espero a que cuelgues algún audio o vídeo donde se trate esta aparente contradicción.

    Un cordial saludo.

  6. Te remito nuevamente al principio de las ventajas competitivas relativas. La Europa del ejemplo que planteas se convierte (a golpe de ingentes subvenciones a sectores relativamente ineficientes) en el proverbial pas que es mejor en todo que cualquier pas africano (por ejemplo). El principio al que te remito sostiene que, aun en tal situacin, ambas partes salen ganando si comercian en funcin de sus ventajas relativas. Tal situacin permitira, como explica Vicente Boceta, que las industrias nacientes en pases africanos vendieran sus productos a Europa y que la riqueza generada les permitiese crear progresivamente nuevas industrias y, tambin, importar recursos de productores de otros pases. Creo que Manuel Ayau explica esto en sus vdeos y en “No es un juego de suma cero”.

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