Mitos sobre el ahorro que no debes creer (II)

Mitos sobre el ahorro que no debes creer (II)

Hace algunas semanas analicé dos de los mitos más extendidos acerca del ahorro. Hoy quiero ocuparme de otros dos: el que afirma que es imposible ahorrar por culpa de los salarios tan bajos que cobramos, y el que anima a gastar para protegerse de la pérdida del poder adquisitivo del dinero.

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Mito número 3: hoy es imposible ahorrar

Según este mito sólo los ricos podrían ahorrar. Los demás, que tenemos que hacer frente a un coste de la vida cada vez más alto con salarios cada vez menores, estamos condenados a soñar con el día en que, por fin, podamos ahorrar un poco. Falso. Te sorprendería saber cuántos presuntos ricos sólo aparentan serlo y realmente están arruinados o endeudados hasta las cejas. Ahorrar tiene que ver muy poco con la cuantía de tus ingresos y mucho con la parte de esa renta que guardas regularmente. Sea cual sea tu nivel de ingresos, haz un esfuerzo por reducir tus gastos y ahorra todo el dinero que harás aflorar de ese modo. Cancela la suscripción a los canales de televisión de pago y ve a ver los partidos de fútbol a casa de los amigos aportando cervezas o refrescos. Compra menos libros y usa más las bibliotecas. Juega con tus hijos en casa en lugar de pasar la tarde en el centro comercial. Usa la imaginación para seguir disfrutando de lo que te gusta recurriendo a alternativas similares de menos coste o gratuitas. Recuerda: hay quien vive felizmente con menos dinero que tú. Aprende de esa persona. Y en el caso extremo de que después de haber analizado concienzudamente tus hábitos de gasto no hayas encontrado la forma de ahorrar, tendrás que empezar a pensar en formas de aumentar tus ingresos para salir cuanto antes de la situación tan precaria en la que estás viviendo.

Mito número 4: el dinero ahorrado pierde valor; es mejor gastarlo

¿Has notado que con la misma cantidad de dinero cada vez compras menos cosas? Ese es el efecto de la inflación. Los gobiernos, manirrotos por naturaleza, gastan tanto que no les alcanza con los impuestos que recaudan, y por eso se entregan al vicio de crear dinero nuevo que ayude a pagar sus despilfarros. Al haber más dinero en circulación, cada billete o moneda vale menos, pues lo abundante es menos valioso que lo escaso. Y por eso con tu dinero cada vez compras menos. Como esto es así y hasta que llegue el día en que los gobernantes se vean obligados a actuar con responsabilidad no hay más remedio que aprender a vivir con ello, debemos protegernos lo mejor posible contra el perjuicio de la inflación. A no ser que tengas tu dinero en una cuenta o en un depósito que te proporcione un interés igual o superior a la tasa de inflación, tus ahorros estarán perdiendo valor. Pero eso sólo significa dos cosas: que debes mantener en el banco el menor dinero posible y que tus ahorros deben estar invertidos en activos cuya alta rentabilidad neutralice el efecto de la inflación y te haga ganar más dinero. Adquirir participaciones de un buen fondo de inversión es una manera de obtener esa clase de rentabilidad. Sólo en circunstancias de inflación descontrolada y escasez generalizada tiene sentido refugiarse en la compra de bienes de consumo o duraderos. Al fin y al cabo, es más sensato acumular cosas para usar o intercambiar que fajos de papeles sin valor. En Venezuela, por ejemplo y por desgracia, lo saben y así lo están haciendo.

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Acerca de Luis Alberto Iglesias
Profesor, formador, traductor e intérprete. Liberal. Director comercial en www.elartedepresentar.com El conocimiento es la vacuna contra la ignorancia que vuelve a las sociedades presas fáciles de demagogos, totalitarismos e ideas incorrectas.

One Response to Mitos sobre el ahorro que no debes creer (II)

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